Escritos · Octubre de 2026

Lo que aprendí diseñando para un poder judicial

Trece años de portales, cursos virtuales y una idea que hoy se llama The Bridge Method.

Por Emir Manrique · Unos 5 minutos de lectura

Foto de Emir Manrique en 2008, sonriendo en su escritorio junto a un monitor con el diseño de un portal web.
En la Dirección Ejecutiva de la Magistratura, 2008.

En 2003 empecé a coordinar la imagen electrónica de la Dirección Ejecutiva de la Magistratura, como parte de un equipo multidisciplinario de las oficinas de Comunicaciones y de Desarrollo Informático. Juntos creamos los portales de internet e intranet de la institución, el sitio de Recursos Humanos y las pantallas de sus sistemas internos. Era diseño para el servicio público antes de que existiera esa etiqueta: detrás de cada pantalla había un funcionario que necesitaba terminar un trámite.

“Las tres cosas son poderosas”

En 2008 la revista institucional NOTIDEM me entrevistó. Leída hoy, una de mis respuestas resume lo que sigo defendiendo:

“Qué haces con que el medio electrónico diseñado se vea bonito si su contenido no está actualizado o si no funciona adecuadamente. Las tres cosas son poderosas: cómo se ve, cómo funciona y qué es lo que dice.”

NOTIDEM, número 36, julio y agosto de 2008

En ese momento no lo llamaba accesibilidad. Hoy sé que es exactamente eso: un sitio que se ve bien pero no funciona con teclado, o que dice las cosas en un lenguaje que nadie entiende, deja a alguien afuera.

En la misma entrevista dije que mi trabajo tenía que complementarse con profesionales de comunicaciones y de desarrollo informático para lograr un buen producto final. Eso no ha cambiado: el diseño accesible siempre es trabajo en equipo.

Un estándar solo existe si queda escrito

También formé parte del equipo que trabajaba en estandarizar los sitios web de las instituciones del poder judicial. La idea era sencilla: que una persona encontrara lo mismo en el mismo lugar en el sitio de cualquier institución.

Ese proyecto no llegó a completarse. Los cambios frecuentes de dirección hacían que cada etapa volviera a empezar. Con el tiempo entendí por qué: aquel estándar se sostenía con clavos y cuerdas, es decir, con las personas que lo impulsaban. Cuando ellas cambiaban, se venía abajo.

El puente que dibujó Leonardo da Vinci hace más de quinientos años funciona al revés. No lleva clavos ni cuerdas: cada viga sostiene a la siguiente y el peso de todas lo mantiene en pie. Un estándar escrito, con reglas que cualquiera puede comprobar, se comporta igual. Cada regla apoya a la siguiente y no depende de quién esté a cargo. Por eso le puse a mi método el nombre de ese puente.

Los cursos virtuales: simple y rápido

De 2014 a 2016 formé parte del equipo que diseñó cursos virtuales para jueces en la Escuela Nacional de la Magistratura. Ahí sí pudimos avanzar. Con el Instituto Iberoamericano de Altos Estudios Judiciales trabajamos en dos cursos de alcance iberoamericano: Estudios Avanzados en Derecho Procesal Civil Iberoamericano y en Derecho Constitucional Iberoamericano.

Las decisiones de diseño partieron de quienes los iban a usar: jueces con poco tiempo, en distintos países. Por eso todo tenía que ser simple: informarse rápido, llegar a los documentos en pocos pasos y no perderse en el camino. En abril de 2014 el Instituto me envió una carta de agradecimiento por mi aporte a la realización exitosa de esos cursos.

De “formalizar el trabajo” a The Bridge Method

En aquella entrevista de 2008 también dije: “A nivel laboral quisiera formalizar más el trabajo, fortalecer el diseño de multimedia, web y de los formatos electrónicos de manera de minimizar los costos de producción”.

Dieciocho años después, The Bridge Method es ese trabajo formalizado: reglas escritas, cada una con una prueba de sí o no, publicadas con licencia abierta para que no dependan de quién dirige un proyecto ni de dónde se aplican.

Hoy formo parte del equipo de AndiSites Inc. que diseña sitios para organizaciones de justicia y colleges públicos en Estados Unidos. Agradezco poder trabajar así: las decisiones se toman pensando en la persona que usa el servicio y en aprovechar mejor los recursos para todos. Es lo mismo que buscaba en 2003, con mejores herramientas y con las reglas por escrito.